sábado, 16 de marzo de 2013

La vida de civil del papa Francisco

Para una persona tan celosa de su privacidad, el papa Francisco, siendo cardenal Jorge Bergoglio, vivía en la zona perfecta: el microcentro de Buenos Aires.


El edificio modesto y nada pretencioso, que colinda con la Catedral, su lugar de trabajo, es una encrucijada transitada por una marejada de personas a diario en horario laboral.


En esta marejada de oficinistas, trabajadores, indigentes, vendedores de dólares del mercado negro y turistas se sumergía Bergoglio para hacer sus quehaceres fuera del horario de misa.


"Mucha gente lo reconocía por su atuendo religioso, pero llamaba la atención que caminaba por la calle como uno más, nunca tenía guardias y siempre tomaba el tren o el subte (metro), nunca un chofer o auto privado", señaló a BBC Mundo Jorge García, vendedor de diarios por donde pasaba con frecuencia el ahora Papa.


Veinte años tiene García en el microcentro porteño. Y vio a Bergoglio con frecuencia. Cuando se enteró de su nuevo cargo como mandamás del Vaticano se llenó de orgullo.


"Yo creo que lo eligieron Papa porque es una persona austera y necesitaban a alguien como él para sanear las finanzas del Vaticano, que están en crisis", señaló.


Quienes conocen a Bergoglio dicen que prácticamente jamás aceptó una invitación a cenar en un restaurante. Prefería algún comedor público donde por lo general comía solo.

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